En concordancia con el aniversario del 60° de su institucionalización a partir del nacimiento de su Municipalidad, Saldán ha comenzado a mostrar indicios de un incipiente despegue económico, objetivo largamente deseado por buena parte de sus habitantes y por cada gobierno.

Ocurre que el crecimiento de inversiones en un pueblo, aunque no constituya en sí mismo una condición suficiente para hablar de progreso, sí suele ser condición necesaria para asegurar a la población una mejor calidad de vida, especialmente en lo que a prestación de servicios se refiere.

Así han podido experimentarlo varios pueblos vecinos, muchos de ellos en similares situaciones a nuestro Saldán, los cuales hoy pueden disfrutar un mejor estándar de vida tras décadas de resignada contemplación.

Los principales indicios a los que nos referimos son los siguientes:

  • Un incesante crecimiento demográfico que ha llevado su población que supere largamente los 10000 habitantes. Por cierto, este proceso está directamente vinculado al incremento edilicio y poblacional que se manifiesta en la zona noroeste de la ciudad de Córdoba. Durante la última década, la zona de la ciudad comprendida en el cuadrante nororiental de la capital registra un verdadero boom de inversiones comerciales y construcciones residenciales, cuando no directamente “housings” y barrios cerrados y privados.
  • El mencionado aumento demográfico ha traído aparejado la instalación de nuevos y variados emprendimientos comerciales en la zona, algo fácilmente comprobable al transitar la avenida Bodereau, al límite con Villa Rivera Indarte y Villa Allende. Allí, hemos asistido a una virtual explosión de negocios. Lo que era una simple vía de comunicación entre tres ciudades se ha convertido en una arteria sumamente transitada de día y bañada de neón por las noches. Incluso, las primeras cuadras de ingreso a la ciudad por el Portón de Piedras han pasado a albergar estructuras aptas para instalar comercios, en reemplazo de las tradicionales construcciones de la zona.
  • Consecuencia lógica, los terrenos de Saldán se han revalorizado, incrementando sus precios de modo asombroso. Lo que antes eran baldíos de larga data hoy constituyen terrenos sumamente apetecibles para los interesados en instalarse en Saldán, ya buscando nuevos rumbos, ya buscando instalarse muy cerca de la metrópolis; pero sin obligación de vivenciar su vértigo de polución y ruidos.
  • Continuando la cadena, también se ha revitalizado el rubro de la construcción. Los registros catastrales ya reflejan un notable crecimiento
  • de los metros construidos frente a los anacrónicos descampados. Aunque por ahora se trate más bien de un crecimiento, no de un desarrollo (en términos urbanísticos, este último es fruto de una precisa planificación), la edificación de nuevas viviendas e incluso de los barrios cerrados en la zona noreste de la comuna, comienzan a redefinir la identidad arquitectónica.
  • Por otra parte, la paulatina instalación de pequeñas y medianas empresas parece ir menguando la enorme pérdida que significó tanto el traslado de la fábrica de cementos Minetti a su actual emplazamiento en Yocsina como la reinvención de la planta potabilizadora y embotelladora de agua mineral y jugos Saldán. Luego que rigurosos estudios demostraran que el caudal de nuestras vertientes ya no podía abastecer una producción industrial. Hoy, una docena de pymes brindan oportunidades de mano de obra genuina a los habitantes del pueblo. En lo que constituye un hecho elogioso, casi en su totalidad se trata de emprendimientos ideados y ejecutados por vecinos del pueblo, dando por tierra con los mezquinos presupuestos que no valoran la inversión local.
  • Se han incrementado los servicios de transporte público y privado de pasajeros. Como muestra contundente, el servicio de colectivos hoy nos presenta tres líneas de servicios interurbanos, una de servicio urbano y una de servicio diferencial, además de una suficiente flota de remises. Lejanos parecen aquellos tiempos de largas espera en las paradas y prestaciones casi monopólicas.
  • Por último, muchos rubros comerciales se encuentran ya representados, invitando a abandonar la búsqueda de satisfacción de las necesidades suntuarias en las ciudades vecinas. Además de los comercios ya tradicionales, se ha producido el arribo de muchos emprendimientos que responden a las nuevas tendencias de ocio y consumo. Nuestras calles ya cuentan con: casas de ropa, estaciones de servicio, firmas dedicadas al cobro de impuestos y servicios, venta de telefonía celular, Internet por banda ancha o en cybers, dietéticas y hasta importantes salones de fiestas y locales bailables.

Sin dudas, aún queda un largo camino por recorrer hasta alcanzar un desarrollo pleno que satisfaga todas las necesidades de los habitantes.  Pero, sin dudas, la coyuntura se presenta favorable como nunca antes en nuestra corta historia.

Como toda cuestión social, dependerá de nosotros y de quienes nos representan en la función pública de sacar y promover el mejor rédito.